La tensión en Medio Oriente podría encender la mayor crisis energética global en décadas. Irán evalúa cerrar el estrecho de Ormuz, uno de los pasos comerciales más importantes del planeta, en respuesta a los bombardeos de Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes.
¿La magnitud del riesgo? Por ese estrecho fluye el 20% del petróleo que mueve al mundo. Si Irán ejecuta el cierre, el precio del petróleo podría dispararse y provocar una nueva ola de inflación mundial. Países como China, India, Japón y Europa serían los más afectados.
El Parlamento iraní ya aprobó una recomendación formal para cerrar la ruta, aunque la decisión final está en manos del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Mientras tanto, Washington, la Unión Europea y China advierten que este movimiento sería una “bomba económica” para todos, incluido el propio Irán.
Las próximas horas serán clave: el planeta entero depende de un corredor de 90 kilómetros que podría convertirse en el epicentro del próximo gran conflicto internacional. ¿Estamos al borde de una crisis petrolera global? Todo se juega ahora en las aguas del golfo Pérsico.





