La inteligencia artificial vuelve a encender la polémica. OpenAI, la empresa detrás de ChatGPT, anunció que a partir de diciembre permitirá contenido erótico dentro de la plataforma, pero solo para usuarios que verifiquen su edad. La medida, presentada por el CEO Sam Altman, ha dividido opiniones en todo el mundo.
Altman explicó en su cuenta de X (antes Twitter) que el cambio busca “tratar a los adultos como adultos” y ofrecer más libertad creativa a los usuarios. Sin embargo, detrás del anuncio surgen preguntas inevitables: ¿hasta dónde debería llegar la inteligencia artificial cuando se trata de temas sexuales o íntimos?
Por un lado, algunos expertos celebran la apertura como un paso natural hacia una IA más realista y diversa, capaz de abordar sin censura aspectos de la sexualidad humana. Por otro, críticos advierten que esta decisión podría abrir la puerta a la explotación digital, los sesgos de género y la desensibilización del contenido sexual en línea.
El tema no es menor. Otras compañías, como xAI de Elon Musk, ya experimentan con chatbots “coquetos” y entornos de interacción íntima. Pero el caso de OpenAI genera mayor expectativa por el alcance global y la influencia que tiene ChatGPT, usado por millones de personas diariamente.
Además del cambio de política, Altman adelantó que la compañía lanzará una nueva versión del modelo, más cercana al popular GPT-4o, con una personalidad “más natural y humana”.
La decisión reaviva el debate sobre los límites éticos de la inteligencia artificial: ¿se trata de una evolución necesaria hacia una IA más libre o de un riesgo que podría normalizar la sexualización de la tecnología?
Por ahora, la única certeza es que el contenido para adultos llegará oficialmente a ChatGPT en diciembre, marcando un antes y un después en la historia de la inteligencia artificial.





