La aprobación de la Reforma al Poder Judicial en el Congreso local no solo avanzó con mayoría, también dejó al descubierto algo que pocos esperaban ver tan claro: fracturas internas dentro del propio movimiento de la Cuarta Transformación.
Con 19 votos a favor, cinco en contra y una abstención, el dictamen logró pasar, pero el verdadero foco estuvo en lo que ocurrió dentro de las bancadas que, en teoría, deberían caminar en bloque.
Votos en contra que sacuden a Morena
La sorpresa llegó cuando diputados de Morena votaron en contra de la reforma impulsada desde el mismo entorno político. A ellos se sumó una legisladora del PT, evidenciando que no todos estaban dispuestos a respaldar la propuesta sin cuestionamientos.
Las inconformidades no fueron menores: hubo reclamos por falta de diálogo interno y por no considerar reservas previamente planteadas, lo que exhibió tensiones que venían creciendo desde antes de la sesión.
Reclamos en tribuna y ruptura visible
Durante el debate, las diferencias se hicieron públicas. Desde tribuna, legisladores señalaron desacuerdos con el origen de la iniciativa e incluso cuestionaron la forma en que se construyó el dictamen.
Uno de los momentos más tensos se vivió cuando se acusó que la propuesta respondía a intereses políticos que buscan mantener el control en el estado, encendiendo aún más el debate.
La postura oficial: “se cumplió con la ciudadanía”
Pese a la división, los liderazgos de Morena defendieron la aprobación de la reforma, asegurando que se trataba de un paso necesario y alineado con el mandato constitucional.
Sin embargo, el resultado dejó claro que, más allá de la votación, la unidad dentro de la Cuarta Transformación enfrenta uno de sus momentos más visibles de tensión en el Congreso.





