El presidente de Francia, Emmanuel Macron, llegó esta madrugada a la Ciudad de México, en lo que será una visita clave para fortalecer la alianza económica, cultural y científica entre ambos países.
Recibido por el canciller Juan Ramón de la Fuente, Macron tiene una agenda intensa que inicia con su llegada a Palacio Nacional, donde será recibido oficialmente por la presidenta Claudia Sheinbaum.
De acuerdo con la mandataria mexicana, el itinerario incluye una reunión privada, un encuentro con el gabinete, una sesión con empresarios y una conferencia conjunta que marcará el tono de esta nueva etapa diplomática.
Un encuentro con visión de futuro
Esta es la primera visita de un líder europeo a México desde que Sheinbaum asumió la presidencia en 2024, y busca relanzar las relaciones bilaterales con miras al bicentenario de los lazos diplomáticos entre México y Francia, establecidos en 1830.
Durante la visita se abordarán temas estratégicos como:
La renovación del acuerdo comercial México–Unión Europea 2026.
Cooperación científica y tecnológica.
Proyectos culturales y de innovación.
Y la posible devolución de los códices mexicas de Azacatitlán y el Borbónico, actualmente en Francia.
“Hay mucho que construir entre nuestros pueblos”, declaró la presidenta Sheinbaum, destacando los valores compartidos de soberanía, igualdad y defensa del multilateralismo.
Macron apuesta por México como socio estratégico
Fuentes del Elíseo destacaron que Francia busca reforzar su presencia económica en México, mientras incentiva la inversión mexicana en territorio francés.
Actualmente, México es el principal inversor latinoamericano en Francia, lo que convierte esta visita en una oportunidad para impulsar nuevas alianzas empresariales.
Macron llega procedente de Brasil, tras participar en la COP30, y su visita a México —pospuesta en septiembre por tensiones internas en París— simboliza un nuevo capítulo en la diplomacia franco-mexicana, con miras al 200 aniversario de sus relaciones oficiales.
En resumen, la llegada de Emmanuel Macron no es solo un gesto diplomático: es una señal de renovación, de diálogo y de cooperación que busca posicionar a México y Francia como socios clave en la nueva agenda global.





