Cada 10 de septiembre, el mundo conmemora el Día para la Prevención del Suicidio, una fecha que busca romper estigmas, promover el diálogo abierto y generar conciencia sobre un problema de salud pública que, según la OMS, cobra la vida de más de 720,000 personas cada año.
Lejos de ser un tema tabú, los especialistas advierten que el suicidio es prevenible y que reconocer a tiempo las señales de alerta puede marcar la diferencia.
La dimensión del problema
El suicidio es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años en el mundo.
Tres de cada cuatro casos ocurren en países de ingresos bajos y medios.
En Argentina, entre abril de 2023 y abril de 2025 se notificaron más de 15,800 intentos de suicidio, es decir, un promedio de 22 por día, principalmente en adolescentes y jóvenes.
Factores de riesgo más comunes
Los expertos señalan que la vulnerabilidad se incrementa cuando se combinan factores de tipo:
Psicológico y psiquiátrico: depresión, ansiedad, abuso de sustancias.
Social y familiar: aislamiento, violencia intrafamiliar, bullying.
Económico y situacional: desempleo, deudas, falta de acceso a servicios de salud.
Biológico: enfermedades crónicas, dolor persistente o antecedentes familiares.
Señales de alerta a no ignorar
La mayoría de las personas que atraviesan una crisis suicida emiten advertencias, ya sea con palabras o actitudes:
Hablar de la muerte o de no tener razones para vivir.
Alejarse de amigos y familia.
Regalar pertenencias importantes o despedirse.
Cambios repentinos de humor.
Incremento en el consumo de alcohol o drogas.
Derribar mitos para salvar vidas
Hablar de suicidio NO lo provoca; al contrario, abre espacio para la ayuda.
Toda amenaza debe tomarse en serio.
No es egoísmo ni cobardía, sino la expresión de un dolor emocional insoportable.
El suicidio no es inevitable: la detección temprana y el acompañamiento adecuado previenen.
El llamado global: “Cambiar la narrativa”
El lema 2024-2026 de la campaña mundial busca derribar prejuicios y abrir la conversación, promoviendo entornos seguros donde se pueda pedir ayuda sin miedo al juicio.
Si detectas alguna de estas señales en alguien cercano, acompáñalo y busca ayuda profesional inmediata. El primer paso es escuchar sin juzgar.





