Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, anunció su retiro de la UNESCO, la agencia de la ONU encargada de la educación, la ciencia y la cultura. Esta es la segunda vez que Trump toma esta decisión, repitiendo lo ocurrido durante su primer mandato. La Casa Blanca argumentó que la UNESCO promueve una agenda ideológica globalista que contradice las prioridades nacionales y que su permanencia en la organización ya no representa un interés estratégico para el país.
La portavoz de la Casa Blanca afirmó que la UNESCO apoya “causas culturales y sociales progresistas y divisivas”, lo que va en contra de las políticas promovidas por el gobierno de Trump. Asimismo, se criticó la membresía de Palestina dentro de la agencia como una razón de peso para abandonar el organismo, al considerarla una acción que fomenta la retórica antiisraelí. Israel, por su parte, respaldó la decisión estadounidense.
La directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay, lamentó la salida, aunque indicó que era esperada. Aseguró que la organización ya se había preparado financieramente para este escenario y que actualmente solo el 8% del presupuesto provenía de Washington. Añadió que los argumentos de EE. UU. son los mismos de hace años, a pesar de que la UNESCO ha logrado avances en educación sobre el Holocausto y la lucha contra el antisemitismo.
Con esta medida, Trump continúa una política de distanciamiento de organismos internacionales, que ya incluyó salidas de la OMS, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la suspensión de fondos a la UNRWA, la agencia que apoya a refugiados palestinos. Se espera que esta revisión más amplia de la participación estadounidense en la ONU concluya en agosto de 2025.





