El carismático expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica falleció este martes a los 89 años, apenas una semana antes de cumplir los 90. Ícono de la izquierda latinoamericana y símbolo de la sencillez en el poder, Mujica había revelado a inicios de año que padecía cáncer de esófago, enfermedad que recientemente se extendió a su hígado. Con serenidad y valentía, él mismo reconoció hace unos meses: “Me estoy muriendo”.
La noticia fue confirmada por el actual presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, quien se despidió con palabras de profundo afecto: “Te vamos a extrañar mucho, Viejo querido. Gracias por todo lo que nos diste”. Mujica llevaba semanas en cuidados paliativos y había suspendido todas sus apariciones públicas, incluyendo las elecciones locales, evento al que jamás había faltado desde el regreso de la democracia en 1985.
Más allá de su trayectoria política —preso político, guerrillero, diputado, senador, ministro y presidente—, Mujica será recordado como el mandatario más humilde del mundo, famoso por vivir en su chacra rural, donar gran parte de su salario y gobernar con los pies en la tierra. Su legado como político austero, activista ambiental y defensor de los más pobres quedará por siempre en la memoria del pueblo uruguayo y de toda América Latina.





